• Nicolás Delpin

Boletín N°1 : Avances y desafíos que nos entrega el ODS 7

Actualizado: 27 de jul de 2019

Escrito por: Nicolás Delpin Redondo, Presidente Comunidad 2030.


La semana recién pasada, la Organización de las Naciones Unidas, dio a conocer el Informe de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2019, en donde señala y detalla los avances que se han tenido a nivel mundial en los diferentes Objetivos de la Agenda 2030. Desde Comunidad 2030 hemos realizado un análisis de los resultados, específicamente del ODS 7, “Energía asequible y no contaminante” tomando en consideración sus metas e indicadores, en el que manifestamos nuestras consideraciones, recomendaciones y puntos a considerar, contextualizándolos a nuestro país.


Meta 7.1. De aquí a 2030, garantizar el acceso universal a servicios energéticos asequibles, fiables y modernos


Indicador 7.1.1. Proporción de la población que tiene acceso a la electricidad


El mundo ha hecho esfuerzos para poder lograr un aumento en la cantidad de personas que tienen acceso a la energía. Entre el 2000 y el 2017 aumentó de un 78 a un 89%, lo que genera satisfacción, pero aún queda mucho trabajo por realizar. Se calcula que cerca de 840 millones de personas en el mundo no tienen acceso aún a energía eléctrica segura, quienes principalmente se encuentran en África. Una noticia alentadora es que Latinoamérica tiene una cobertura del 98% y Chile, según fuentes del Ministerio de Energía cercana al 100%. Lugares rurales de nuestro país son aquellos que aún no tienen acceso a electricidad segura y constante, por lo que es fundamental que el Gobierno central ponga énfasis en lograr cobertura total, propiciando por ejemplo, la utilización de fuentes de energías alternativas que ayuden a disminuir la inversión pública y privada.


La noticia de eliminar el carbón de la matriz energética chilena al 2040 es importante, pero a largo plazo. Es valorable que ya se están presentando planes de reconversión de termoeléctricas a carbón a energías renovables no convencionales, pero requiere de una serie de cambios y adaptaciones más rápidas para el Estado y la industria, lo que debe ser exigido por la sociedad en su conjunto, empezando por ti.


Indicador 7.1.2 Proporción de la población cuya fuente primaria de energía son los combustibles y tecnologías limpios


Respecto al acceso a combustibles y tecnologías no contaminantes y seguros para cocinar, ha habido un progreso lento que preocupa a las autoridades mundiales, ya que cerca de 3 mil millones de personas continúan dependiendo de sistemas de cocción ineficientes y altamente contaminantes, tales como la leña, carbón u otros, lo que está produciendo casi 4 millones de muertes prematuras cada año debido a contaminación al interior de los hogares, incendios y accidentes. Lo anterior representa un serio problema para las personas y el medio ambiente, principalmente en países de ingresos medios y bajos. En Chile, los Planes de Descontaminación Ambiental son un avance, pero se necesita una fiscalización adecuada y colaboración con aquellos que económicamente no se encuentran en condiciones de realizar los cambios al interior de sus hogares.


Meta 7.2 De aquí a 2030, aumentar considerablemente la proporción de energía renovable en el conjunto de fuentes energéticas


Indicador 7.2.1 Proporción de energía renovable en el consumo final total de energía


Debemos tener en consideración que el crecimiento de la población trae consigo un aumento en la demanda por electricidad, lo que conlleva el desafío para las actuales generaciones: ¿De qué manera generaremos más y mejor energía?. Cabe señalar que la proporción de energía renovable en el consumo total, según el último informe de los ODS realizado por la ONU, alcanzó un 17,5% en 2016, lo que significó un aumento absoluto del 18% entre el 2010 y 2016. El mayor crecimiento de energía renovable se concentra en la energía eléctrica, debido, principalmente, a buenas políticas que se han aplicado en energía eólica y solar que provocaron también baja en los costos.


Chile tiene la oportunidad de aprovechar su vasto territorio para la generación de energía limpia, principalmente solar. El desierto de Atacama tiene más de 105.000 kilómetros cuadrados de superficie, la más árida y con mayor radiación del mundo. Con cerca de 4000 horas de sol al año, es un lugar ideal para generar energía fotovoltaica a gran escala. Se ha estimado que explotando una pequeña fracción de su superficie podría abastecer de energía a todo el país. A Marzo del 2017, según fuentes del Ministerio de Energía, el 7% de la generación eléctrica en Chile proviene de fuentes solares, y representa el 44% de las fuentes renovables. Un dato interesante es que el 70% de los nuevos proyectos de ERNC son solares, lo que está representando una gran oportunidad no solo medioambiental sino que también de inversión y desarrollo, pues trae consigo oportunidades laborales y perfeccionamiento técnico. Cabe señalar que para esto debemos trabajar en uno de los puntos en que nuestro país está al debe, que es las líneas de distribución, lo que puede generar un retraso en los proyectos de inversión.


Nuestro país el año 2015 lanzó la política “Energía 2050”, que señalaba la meta que al 2050 el 70% de la generación eléctrica debía provenir de energías renovables, lo que no solo es alcanzable sino que debemos buscar la manera que esa meta se logre lo antes posible. Las actuales autoridades plantean que podría llegarse al 2040 con un 100% de generación proveniente de ERNC. Lo importante es que todos esos proyectos se lleven adelante y no sean solo declaraciones de buena voluntad, ya que Chile tiene el potencial y la estabilidad política, económica y social para emprender estos desafíos.


Por otra parte, nuestro marco regulatorio ha impulsado el desarrollo de PMGD (Pequeños medios de generación Distribuida) en la zona central del país, lo que incentiva que se pueda generar más energía a menores costos y amigables con el medio ambiente. Esta es una política que se debe mantener y profundizar.


Meta 7.3 De aquí a 2030, duplicar la tasa mundial de mejora de la eficiencia energética


Indicador 7.3.1 Intensidad energética medida en función de la energía primaria y el PIB


Otro aspecto fundamental y que requiere del esfuerzo del mundo privado y público tanto en Chile como en el mundo es la eficiencia energética, la que contribuye en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera. Según el informe ODS 2019, el suministro total de energía por unidad de PIB mejoró en un 2,5% en 2016, lo que es una cifra interesante, pero no alcanza la meta impuesta de al menos 2,7%, en donde los registros en 2017 y 2018 probablemente no serán lo esperado para cumplir con la meta. Chile aún no tiene cifras desglosadas al respecto, pero debemos exigir un compromiso por parte de todos que permitan elevar las aspiraciones en materia de eficiencia energética. Para esto se deben generar políticas en donde se haga participe al mundo privado de la importancia que estos tienen en la reducción de pérdida de eficiencia energética, lo que además ayudará a reducir sus costos operacionales.


Meta 7.a De aquí a 2030, aumentar la cooperación internacional para facilitar el acceso a la investigación y la tecnología relativas a la energía limpia, incluidas las fuentes renovables, la eficiencia energética y las tecnologías avanzadas y menos contaminantes de combustibles fósiles, y promover la inversión en infraestructura energética y tecnologías limpias


Indicador 7.a.1 Corrientes financieras internacionales hacia los países en desarrollo para apoyar la investigación y el desarrollo de energías limpias y la producción de energía renovable, incluidos los sistemas híbridos


Respecto a la financiación internacional en energías renovables en el mundo, esta ha tenido un notable aumento, lo que ha generado que las nuevas inversiones apunten a plantas de energía limpia, tales como, eólicas, geotérmicas, solares y nucleares, en desmedro de plantas hidroeléctricas, que por ejemplo, entre 2000 y 2009 representaban un 60% y entre 2010 y 2016 disminuyeron a un 40%. Los incentivos económicos están yendo hacia el lado correcto, lo que perfectamente puede conducir a tener inversiones de capitales extranjeros con científicos de nuestro país que puedan replicar en el corto y mediano plazo lo aprendido.


Meta 7.b De aquí a 2030, ampliar la infraestructura y mejorar la tecnología para prestar servicios energéticos modernos y sostenibles para todos en los países en desarrollo, en particular los países menos adelantados, los pequeños Estados insulares en desarrollo y los países en desarrollo sin litoral, en consonancia con sus respectivos programas de apoyo


Indicador 7.b.1 Inversiones en eficiencia energética en proporción al PIB y a la cuantía de la inversión extranjera directa en transferencias financieras destinadas a infraestructura y tecnología para servicios de desarrollo sostenible


La OCDE ha señalado que la acción sobre el cambio climático puede generar un crecimiento económico inclusivo tanto a corto como a largo plazo. Pero para esto, debe haber un trabajo en conjunto entre los gobiernos, bancos multilaterales de desarrollo e inversionistas que permitan aumentar la inversión en infraestructura sostenible.


Este mismo organismo estima que de aquí al 2030 se necesitarán en el mundo US$ 6,3 billones de inversión en infraestructura para satisfacer las necesidades de desarrollo y unos US$600.000 millones adicionales harán que estas sean amigables con el medio ambiente, lo que resulta una inversión marginal relativamente pequeña versus los beneficios que conlleva.

Para realizar estos cambios se requiere nuevamente el esfuerzo público-privado, logrando un cambio de mentalidad por parte de los inversionistas en donde interioricen que tiene rentabilidad realizar proyectos con esas características.


Las alianzas público privada deben colaborar entre sí para optimizar los vínculos en el ciclo de financiamiento de la infraestructura.


Este es un tema del que en nuestro país se habla poco, por lo que debe comenzar a estar en la agenda de las autoridades de Gobierno y los empresarios/inversionistas, sobre todo tomando en consideración que estas son inversiones de mediano y largo plazo, las cuales deben ser tomadas de manera correcta con la mayor antelación posible.


Para cerrar, como Fundación constatamos que se están haciendo esfuerzos a nivel mundial y local para revertir la difícil situación ambiental en la que nos encontramos, pero aún queda mucho trabajo por realizar. Particularmente, nos preocupa que todavía no existe información actualizada y detallada del avance que está teniendo nuestro país en cada uno de los ODS. Esperamos que la COP 25 que se desarollará en Chile a fin de año pueda ser una oportunidad para generar alianzas de cooperación internacional e inversión en nuestro país, continuando la senda de crecimiento en Energías Renovables No Convencionales, y así acelerar el proceso de descarbonización, pues las tremendas consecuencias sociales y ambientales vividas en Quintero y Puchuncaví, Huasco, Tocopilla y Mejillones, son el ejemplo vivo de que ya no podemos seguir esperando.


Julio, 2019.

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